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¿Sabes cómo hablar sobre ti? Mi vida como redactora y cuidadora

En infinidad de profesiones resulta surrealista la idea de compartir tu vida por redes sociales.

Hace más de una década que estoy presente en la red. Grabé vídeos para YouTube sin pudor cuando el canal era un desierto. Pero si os soy sincera, en 2022 me cuesta más compartir mi vida personal.

Seguro que te sientes identificado porque en algún momento todos somos el centro de atención:

  • En una entrevista de trabajo.
  • Cuando te presentan a una persona en una reunión.
  • O en la página «Sobre mí» de tu web.

No soy una redactora/copywriter estrella. Sé que tengo seguidores fieles pero no he creado una escuela de copywriting, ni vendo ningún método para que triunfes como redactor publicitario.

Sin embargo, la parte personal resulta atractiva porque despeja dudas y en mi opinión, acerca a los clientes a tu trabajo.

Por veteranía o por ser activa en redes sociales, me llegan preguntas de índole personal y hoy es un buen día para despejar alguna duda.

Muestra sólo la parte que deseas y no te arrepientas después

A mí jamás se me pasó por la cabeza compartir fotos de mi pareja. Para no faltar a la verdad, sí lo hice porque ambos creamos el blog Alicante Cuenta. Pero eran fotos sobre excursiones.

Sin embargo no me importó escribir en este blog cómo me sentí tras la pérdida de mi padre. Cuidé de él junto a mi madre hasta el día que falleció. Cada persona tiene sus batallas, pero os confieso que cuidar del que consideras un poco tu héroe te rompe esquemas e influye en el ámbito personal y  profesional.

No me arrepiento del artículo, es un homenaje a ÉL y a todas las personas que ven cómo sus vidas cambian de la noche a la mañana. Escribir fue liberador.

La lección que aprendí de esos años es que hacer bien tu trabajo y mostrar tu vulnerabilidad en público, dice mucho más que un currículum o tener miles de seguidores. Andamos escasos de autenticidad.

¿Crear una marca personal va de la mano de resultar prepotente?

De entrada el término marca personal nos chirría. ¡Yo no soy un producto! Y estoy de acuerdo. Pero si eres una persona con un trabajo visible en Internet, es importante que trabajes en lo que dices y en lo que compartes.

Os cuento algo que acabo de pensar. Siempre he tenido blogs y eso me ayudó a encontrar trabajo y a CONVERSAR. Hace diez años era habitual que tus lectores te dejaran un comentario. La relación era tan natural y fluida que la marca personal estaba presente inconscientemente en tu manera de responder.

Si tengo que dar una respuesta a la pregunta del titular:

  • Cuenta la verdad pero no lo cuentes todo: en tus manos está hasta dónde deseas mostrar sobre tu vida privada. Pero sí das el paso te aseguro que unas fotos idílicas en Instagram no se las cree nadie. A la gente nos gusta la naturalidad. Una foto donde no parezca que te levantas maquillada o donde enseñes músculo. La perfección no existe.
  • El don de contar pequeñas experiencias interesantes: no hay historia aburrida. Lo que existen son formas de narrar poco persuasivas. Una anécdota de camino al trabajo puede hilar con el ritmo de vida que llevamos, tanto con un tono humorístico como crítico si estructuramos bien la vivencia.
  • Lee varias veces lo que has escrito sobre ti: la primera impresión es la que cuenta pero en a la hora de redactar, no. Tienes muchas oportunidades para leer en voz alta ese texto tan personal. Si quieres que te conozcan bien, explícalo bien. Repito, la perfección no existe.
  • No tienes que contar todo: primero por una cuestión de higiene mental, segundo porque estás en tu derecho y tercero porque un espacio para el misterio es positivo. Si crees que no te sientes cómodo con mostrar fotos de tus hijos o tu pareja, no lo hagas.

¿Quiénes han influido en mi carrera profesional como redactora?

En el colegio todos los profesores relacionados con asignaturas como Lengua y Literatura. Desde la más tierna conmigo al ser muy pequeña, hasta un profesor en el instituto con el que tuve un desencuentro y se convirtió en mi modelo a seguir.

Mis padres porque compraron una colección de libros (algo que se estilaba mucho por los 80) y que más tarde leería hasta no dejar ni uno. Mi hermano también era lector y me pasaba por su pequeña biblioteca para echar un vistazo.

Mis amigas. Porque con ellas había un equilibrio. A ellas no les gustaba tanto la lectura pero compartíamos pasiones que te enriquecen como: la música, el baile, el humor…

En la universidad, Alberto Pinillos y Carlos Llorca Baus. El primero en la redacción publicitaria y el segundo en periodismo me dieron alas para escribir de manera formal pero dando rienda suelta a la creatividad para encontrar mi estilo. Carlos falleció en 2º de carrera y sentí que se había ido mi mentor.

Mis clientes. Sin ellos no habría tenido la oportunidad de mostrar y demostrar mi oficio.

Manuel Campo Vidal me dio la oportunidad de abordar el mundo de la comunicación desde otro punto de vista: hablar en público y comunicar a través de las redes sociales. Corría 2011 y gracias a él impartí un taller en la Menéndez Pelayo.

Mis compañeros. Tanto en Pymes y Autónomos como en otros lugares donde he colaborado he aprendido y mucho. Algunos artículos que leo de aquella época no los escribiría hoy así. Me critico, je.

 

¿Sientes menos pudor ahora para hablar sobre ti?

 

Gracias por leerme.

 

Joana Sánchez

 

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